Bienvenidas sean, gentes de
La Codosera
y de más allá de este bendito lugar

 

   En los pueblos fronterizos con Portugal "La Raya", se desarrollaron unas creencias, en busca de remedios para mitigar nuestras dolencias, las cuales vamos a tratar de manera general.

   En el área de La Codosera se manifestaron de forma singular, en las cuales el papel de la mujer como oficiante o curandera, a la manera de las antiguas sacerdotisas y brujas, es rasgo común en todos los puntos.

 

 

RITOS DE AGUA

 

 

   Al agua se le da en todos los cultos un papel muy importante en cuanto a sus beneficios en el marco de la medicina popular.

   En la zona de La Codosera, es costumbre de engalanar las fuentes, coincidiendo sobre todo con la noche de San Juan, y sobre todo, al agua recogida en la noche del solsticio vermal, a la cual se le atribuyen multitud de efectos purificadores y curativos, capaz de curar la infertilidad femenina y de preservar a quien se baña en ella, cuando el sol empieza a iluminar el horizonte tras la noche más corta del año, de cualquier enfermedad grave.

   Al agua de ríos y arroyos se le atribuye la virtud de hacer desaparecer el agente causante de la ictericia si la persona que la padece orina en la corriente mirando aguas abajo. Se emplea también como febrífugo, ya sea mediante inmersión, lavados, ingestión o aplicación de paños húmedos. También se la considera capaz de sanar llagas, úlceras y heridas. Así mismo se utiliza en ritos auspíciales, dirigidos sobre todo a determinar la presencia o no de alunamiento de una persona y, en caso de existir, el grado de este. El agua interviene también como componente en distintos remedios de la medicina popular rayana. Con agua se hierven los ingredientes para obtener tisanas y caldos. En ella se ablandan otros para hacerlos más efectivos y a veces se utiliza como vehículo o disolvente que facilite la asimilación de algún preparado.

Luis Alonso Rubio Muñoz


 

 

 

CULTOS LUNARES

 

 

   La existencia de cultos astrales en nuestra zona rayana se constata arqueológicamente desde época neolítica. Esos se perpetúan a través del tiempo cobrando especial importancia el culto a la Luna. Este culto, se manifiesta como protección a las influencias maléficas que a la Luna se le atribuyen.

   Los cambios de fase lunar, crean en algunas personas unos síntomas desconocidos, que se manifiestan con malestar generalizado y repentino, cambios de carácter, irritabilidad, falta de sueño, etc.., y a esto se le ha llamado "alunamiento", que en su grado más extremo, se le ha denominado "quebranto". En los niños pequeños , el malestar se traduce en fuertes retortijones en la barriga. La tradición popular contempla un tratamiento preventivo para evitar el mal, consistente en portar determinados objetos, como pueden ser colgantes o pulseras de coral y amuletos con las fases de la luna, cruces, estrellas, etc.., generalmente hechos de cobre, plata, madera de ruda, etc..

   También en los exteriores de las casas (principalmente sobre las chimeneas que coronan los tejados), se colocan símbolos astrales con el fin de preservar a sus moradores y a la hacienda de sus influjos maléficos (como el que podemos encontrar en la casa situada en el nº 1 de la calle Gral. Navarro de La Codosera).

   Así mismo, en el interior de las chimeneas se acostumbraba a dibujar una cruz trazada sobre las cenizas del hogar o con la que forman los brazos de la tenaza dejada abierta sobre la morilla o tiznera, precaución tomada normalmente por el ama de casa antes de irse a dormir.

   A una persona que confirmase los síntomas del "alunamiento", el tratamiento para su cura se lo efectúa una mujer, que vertiendo en un plato o jofaina agua limpia mezclada con unas gotas de aceite, traza con la mano varias cruces sobre el plato o palangana, y recita unos conjuros procediendo a expulsar a la Luna del cuerpo del "alunado". Casi siempre se concluye con el rezo de un Padre Nuestro y un Ave María.

   También (según Pedro Cordero Alvarado), para su curación, se suele coger un candil encendido y un plato de agua, y después de recitar la oración, se echan cinco gotas de aceite del candil en el agua del plato. Si las gotas se juntan en una sola es porque el enfermo está cogido por la luna y hay que seguir haciendo la misma operación todos los días hasta que las gotas de aceite permanezcan separadas, entonces la persona está curada.

   Por su simpleza, valga poner un ejemplo común en La Codosera, de las fórmulas que se recitan en estos casos:

"La Luna bendita por aquí pasó.
El rostro de (posible afectado) se llevó y el suyo dejó.
La Luna bendita volverá a pasar.
El rostro de (posible afectado) dejará y el suyo se llevará.
Yo te bendigo de luna y quebranto en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo".

Luis Alonso Rubio Muñoz

"La luna de la Virgen por ti pasó,
y tu salud se llevó.
Por ti volverá a pasar,
y tu salud va a quedar.
En nombre de Dios y de la Virgen María,
rezo un Padre Nuestro y un Ave María".

Pedro Cordero Alvarado

Luis Alonso Rubio Muñoz

 

 

MAL DE OJO

 

 

   El mal de ojo, o aojamiento es un fenónemo supersticioso, en el que como su nombre indica se produce un mal a una persona a través de la mirada. De esta persona afectada se dice que "está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima", siendo los niños los más vulnerables ya que incluso puede acarrearles la muerte. Se considera a la envidia como el causante del mal de ojo.

   Los síntomas que se manifiestan son variados. Los niños lloran sin parar, se muestran inapetentes e incluso se dice que duermen con los ojos abiertos. En los adultos se advierte a través de una cadena de fatalidades que afectan al individuo, a su familia y hacienda.

   El tratamiento contra este mal, es variado. Entre otras cosas, evitar la presencia de desconocidos en la casa, sobre todo si hay niños recién nacidos. Huir también de las personas que se prodigan en halagos injustificados y reiterativos, así como de aquellos de mirada ojizaina y sobre todo de los de natural envidioso. Para evitar que el mal de ojo afecte al recién nacido se considera conveniente conceder todos los antojos a las embarazadas. También se emplean amuletos, como higas, medias lunas, etc..

   La Codosera, mantiene en este sentido la costumbre de poner a los niños la ropa interior al revés, mientras que para las personas mayores, se utiliza una pequeña bolsa de sal pegada al cuerpo. También se considera que puede evitarse su influjo haciendo una cruz con los brazos de una tijera o con los dedos de la mano.

   Si se sospecha que alguien padece mal de ojo, hay que iniciar a la mayor brevedad el conjuro del mismo, haciendo todo lo posible para averiguar la persona causante del mismo, para seguidamente hacerle desistir de su actitud hostil, empleando si hiciese falta, hasta la violencia física. En algunos lugares se llega a hervir la ropa del afectado y también se emplean amuletos como la cruz de Caravaca.

   En La Codosera, se les coloca a los niños una corteza de pan entre la faja y el cuerpo de manera que haga contacto directo con el pecho o el vientre.

   Los amuletos tenían que estar bendecidos por un sacerdote (cosa difícil de conseguir, puesto que la iglesia lo consideraba como rito pagano, y agudizaba el ingenio de las gentes, que se las agenciaba para esconderlos durante la misa y sacarlos en el momento en que el sacerdote impartía la bendición, o tenerlos escondidos con la complicidad de algún sacristán o monaguillo bajo el paño que cubría el altar, sin que el oficiante se diera cuenta de su presencia).

Luis Alonso Rubio Muñoz

 

 

 

LOS CULEBRONES

 

 

   Esta enfermedad (cuyo nombre científico es "herpes zóster"), se la describe en La Codosera, como una serie de manchas rojas, especie de ronchas, que pican bastante y suelen tener una forma alargada, que pueden salir en cualquier parte del cuerpo. A un extremo se la conoce como "la cabeza" y al otro extremo como "la cola". No pueden, en forma alguna, juntarse la cabeza con la cola, pues, dicen, que ahogarían al enfermo.

   Los curanderos para hacer desparecer "el culebrón", utilizan el siguiente método: Se queman cáscaras de ajo, y las cenizas las extienden encima del "culebrón", sobre el que se derrama aceite de oliva. Con un candil encendido en la mano izquierda, y con un cuchillo afilado en la derecha, se recita la siguiente oración:

   "Aquí te corto la cabeza,
    el rabo y el cuerpo todo,
    más adelante no irás,
    Pero Palo te vuelve atrás.
    con la bendición de Dios
    y de la Virgen María,
    este mal se cortaría".

   Después se reza un Padre Nuestro. Esta operación se realiza durante cinco días seguidos.

Pedro Cordero Alvarado

 

 

 

LAS RIJAS

 

 

   Médicamente son fístulas que aparecen debajo del lagrimal, por la cual fluyen pus, mocos o lágrimas. Pero también se manifiestan como orzuelos muy dolorosos que salen en el ojo y que hacen que este llore. Las rijas se curan en La Codosera de la siguiente forma: "Se pone durante un año una lagartija viva metida en una cajita pequeña de hierro, caja que tienes que llevar permanentemente encima del cuerpo (senos). Al año siguiente, cuando se quita la caja, la rija ha desaparecido". De lo que no dice nada este remedio es acerca de que es lo que le pasa a la pobre lagartija y a los senos del portador (o de la portadora), sobre todo.

Pedro Cordero Alvarado

 

 

VERRUGAS

 

 

   Las verrugas son excrecencias de la piel, por lo general redondas, producidas por diversas causas. Para su curación, se empleaban dos métodos: 1º.- Se cuentan las verrugas que tiene la persona y se cortan de un olivo tantas hojas como verrugas hay. Estas hojas se colocan sobre el tronco del árbol, y al mismo tiempo que se van secando, también se secan las verrugas. 2º.- Se toma una hoja de encina que tenga el mismo número de verrugas que el interesado y se entierra debajo de una piedra. Después hay que regresar a casa sin mirar hacia atrás y no volver a pasar por aquel lugar hasta que la hoja enterrada esté totalmente seca, y es entonces cuando desaparecen las verrugas.

Pedro Cordero Alvarado

 

 

 

Siempre verde

 

 

   Es una planta que se emplea para curar las "tercianas" (conocidas en La Codosera como las "tersianas"), que son esas calenturas intermitentes que se producen cada tres días. Debido a su larga duración, el que quería librarse de ellas, tenía que ir al campo, a un lugar donde hubiera hierbas de esta clase "siempre verde", a las ocho de la mañana durante tres días seguidos. Una vez ante las hierbas, se armaba con un palo y decía la siguiente frase:

   "Buenos días, siempre verde,
    ¡ Carajo, si son las ocho !,
    O me quitas las tersianas,
    o con el palo, ¡ te estroncho ! ".

Pedro Cordero Alvarado

   En La Codosera, existen supersticiones (como en todos los pueblos del mundo), comunes a otras localidades de la región y de España, y otras propias del lugar. Veamos algunas de ellas:

   - El paraguas.- Trae mala suerte darle vueltas en el suelo a un paraguas abierto y puesto boca abajo, pues, según los
                     viejos del lugar, ello provocaba la muerte  del habitante más pequeño de la casa.

   - Las tormentas.- Era creencia popular que durante los días de tormenta, no se podía correr, comer, ni toser.

   - Los cuchillos.- A las parejas de novios no se les podía regalar cuchillos, navajas, ni cualquier otro objeto cortante, ni
                       tampoco con cosas que pudieran hacer fuego, como los mecheros, en la creencia de que estos enseres
                       podían influir para que se quemasen o cortasen las relaciones de la pareja.

    - La badila.- Cuando al remover las ascuas del brasero, la ceniza quedaba adherida a la pala de la badila, era seguro
                    que al día siguiente llovería.

   - Para recuperar objetos perdidos.- Para encontrar algún objeto perdido, en La Codosera , se le reza a San Antonio de
                                           Padua la siguiente jaculatoria:

"San Antonio de Padua,
    que el "Serineo" criaste,
    que en el púlpito del Señor predicaste,
    y en aquel instante os vino la noticia,
    que a vuestro Padre iban a a justiciar,
    que en aquel momento caminaste,
    y en medio del campo sesteaste,
    el breviario perdiste,
    y tres veces os llamó,
    ¡Antonio, Antonio, Antonio!,
    toma tu breviario,
    que lo que sea perdido,
    sea encontrado,
    y lo que sea encontrado,
    sea entregado,
    Padre Nuestro,
    Ave María, amén".

 Esta oración se reza todas las noches hasta que el objeto extraviado aparece; pero si una de las noches en la que estás recitando te equivocas al decirla, la cosa perdida no aparece jamás.

   - La primera noche de casados la mujer no puede hacer la cama porque traería mala suerte al matrimonio.

   - Casarse en cuaresma trae mala suerte.

   - Si durante la celebración de la ceremonia de la boda se le caen las arras a los novios les trae mala suerte.

   - Si al levantarte por la mañana, te encuentras una aguja o un botón (estando boca abajo), es señal de mala suerte.

   - Colocar una herradura detrás de la puerta trae buena suerte.

   - Para proteger de las tormentas a las gallinas que están incubando se les coloca debajo unas tijeras abiertas o dos
     trozos de acero puestos en cruz.

   - Ver a un cojo por la mañana temprano trae mala suerte.

   - Las ramas de los olivos bendecidas el Domingo de Ramos se ponen en las cosechas para protegerlas de las inclemencias
     del tiempo y para aumentarlas.

   - Lo mismo sucede con las ramas de romero, que se utilizan para disipar las tormentas presentes en los días de
     primavera.

   - En las matanzas, la moza que ata el chorizo que se llena en la tripa del ombligo, se casará ese mismo año.

   - Todo aquel que sueña tres veces seguidas con la misma cosa, terminará consiguiéndola de verdad.

   - Si sueñas que un toro te coge es señal de que te va a tocar la lotería.

   - Si sueñas con vacas es señal de que va a llover.

Pedro Cordero Alvarado

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