Bienvenidas sean, gentes de
La Codosera
y de más allá de este bendito lugar

 

   OTRAS FIESTAS TRADICIONALES DE LA LOCALIDAD


 

 

 

 

PEDIR EL AGUINALDO.- Es una costumbre tradicional en Extremadura y en España. Durante las fiestas de Navidad y sobre todo el 24 de Diciembre (Nochebuena), los niños llaman a las puertas de sus vecinos y cantan algún villancico deseándoles "Feliz Navidad", tras el que seguidamente piden un aguinaldo, que consiste en darles algunas monedas, pastelillos, etc..
Los adultos también suelen felicitar las Pascuas y el Día de año Nuevo, van a dar los "Buenos Días", siendo obsequiados con una copa de licor y dulces navideños, siendo el primero en entrar en la casa un hombre, en la creencia popular de que es el símbolo de poder y del bienestar en la familia.




 


 

 

 

 

 

EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS.- En Extremadura el día 1 de Noviembre (Día de todos los Santos), se sale al campo para asar castañas. Los niños son los que más salen a pedir por las casas de los vecinos para "Pedir los Santos", siendo obsequiados con diversas frutas: nueces, castañas, granadas, higos, membrillos, etc.. Los adultos acompañan las castañas asadas con toda clase de bebidas: coñac y anís, sobre todo.

En La Codosera esta fiesta se denomina "Los Castañales" y los vecinos salen en busca de las castañas, a las cuales les denominan "magustos", a las cuales asan, y con los tizones, se embadurnan la cara. Es entonces cuando se comen las castañas asadas, regándolas con anís. Después se bajan al pueblo donde participan en un animado baile.

   Es el único día del año, que los vecinos tienen acceso libre para recoger las castañas de los castañales situados en propiedades privadas, que antiguamente eran comunales, pero la costumbre y la solidaridad, permiten el acceso a estos lugares.
 


 

 

 

 

 



 

 

EL DOMINGO DE PIÑATA.- Se celebra el primer Domingo de Cuaresma (el domingo anterior, o sea, el Domingo de Carnaval es conocido en el pueblo como "Domingo Gordo"), y la diversión consiste en colocar vasijas de barro situadas a cierta altura (conocidas como "piñatas"), en cuyo interior guardan diversos objetos: dinero, papelitos de colores, confetis, caramelos, serpentinas, agua, cenizas de fogón, etc.., para que los participantes (sobre todo los niños), las rompan, ayudándose de un palo largo, con el objeto de quedarse lo que llevan en su interior. El juego se vuelve más divertido al tapar los ojos de los participantes, con pañuelos, antifaces, vendas, etc..

   Para los mayores, existe la "cucaña", que es el premio situado en el extremo de un largo palo, que tienen que conseguir (trepando por él), y que previamente ha sido untado con grasa o con jabón, para hacerlo resbaladizo.


 


 

 

 

LOS ALTARES DE LA CRUZ.- El día 3 de Mayo, "Festividad de la Cruz", en una de las habitaciones de la casa se hacía una cruz y un altarcito con flores, ante la que se colocaba una alfombra y un cojín en el que sentaba una muñeca bien ataviada. Al lado se colocaba una bandeja con el fin de recoger las aportaciones de la gente que fuera a visitar el altarcito con la cruz. Lo que se recaudaba se destinaba a subvenir los gastos familiares.
 


 

 

 

 

 

EL SURCO DE SAN ISIDRO.- En el día de San Isidro, se celebraba un concurso llamado "el surco de San Isidro". Los participantes tenían que trazar en el suelo, guiando una yunta formada por una pareja de mulos, un surco. Aquel que consiguiera el surco más limpio y más derecho, se le consideraba como el mejor labrador del año y, al tiempo que se le entregaba un premio, era jaleado por el numeroso público que asistía al acto.


 


 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS HOGUERAS DE LA NOCHE DE SAN JUAN.- La noche del 23 al 24 de Junio, en algunas calles y plazas de La Codosera, se solían encender las clásicas hogueras de San Juan. A estos actos también podría llamársele en este pueblo como "Las Fiestas del Agua", pues existe la costumbre de mojar a los transeúntes con cubos de agua, costumbre arraigada en la creencia de que las fuentes en esta noche mágica, estaban benditas y por lo que las personas mayores acudían a bañarse o beber en ellas. También solían llevar a los animales, para hacer lo mismo, pues el patrón del pueblo es San Juan Bautista.
 

   Así mismo, vecinos de otros pueblos vecinos, acudían con niños quebrados o herniados, y se los presentaban a una pareja llamada Juan y María, que dialogaban entre ellos en presencia de los enfermos:

   "MARÍA: ¿Qué traes, Juan?
     JUAN: Un niño quebrado
    MARÍA: Que San Juan y la Virgen te lo devuelvan sano
    (estas palabras se repiten tres veces)
     JUAN: ¿Qué traes, María?
    MARÍA: Un niño quebrado
     JUAN: Que San Juan y la Virgen te lo devuelvan sano
     (este diálogo se repite tres veces)."

   Después se cogía un mimbre y se hacía un injerto en el tronco de un árbol de esta especie. Si el mimbre florecía posteriormente el niño estaba sanado, pero si el injerto se secaba era porque el niño no había curado.

   Otras leyendas sobre esta festividad son las siguientes:

   - Si en la noche de San Juan, antes de salir el sol, te asomas al brocal de un pozo y no ves tu silueta
     reflejada en la superficie del agua, es que te vas a morir ese año.

   - Las jóvenes ponen en sus sitio, fuera del alcance de sus miradas tres habas; una pelada, otra a medio
     pelar y la tercera sin pelar. A la mañana siguiente, te diriges al lugar y, sin ver las habas, coges una de
     ellas. Si tomas la pelada, te casarás con un pobre; si tomas la medio pelada, con un hombre de mediana
     fortuna y si coges la sin pelar, te casarás con un rico.

   - Si las jóvenes codoseranas, ponen esa noche un plato de harina a la intemperie, a la mañana siguiente sale
     dibujada sobre la blanca superficie  la profesión del hombre con el que se va a casar.

   - Si cuando están dando las doce campanadas en esa noche, se siembra un criadero de claveles del color que
     sean, al florecer los claveles nacen de todos los colores.

   Antiguamente los cabreros, en la noche de San Antonio, repartían la leche que daban sus cabras de forma gratuita entre el vecindario.
 

 

 

DÍA DE SANTIAGO.- El 25 de Julio, fiesta del patrón de España, en La Codosera, existe una superstición, mediante la cual se considera que bañarse ese día en el río trae mala suerte.  Este echo se fundamenta en que hace muchos años, se ahogó una moza que se bañaba en el río en esa fecha y, desde entonces, la gente piensa que bañarse en el río durante el día de Santiago trae mala suerte.
 


 

 

 

 

 

 

 

BUSCAR LOS GAMBUSINOS.- Se conoce con este nombre a una broma que se pretende gastar a los forasteros. Consiste en salir una cuadrilla por la noche al campo (en compañía del embromado), provistos de sendos sacos en donde se pretende depositar la cosecha resultante de la caza de los "gambusinos" (animal inexistente). En el saco se van depositando, piedras, yerbajos, etc.., y se encarga al embromado de llevar el pesado saco, durante el largo recorrido nocturno, hasta su regreso al pueblo, donde tras abrir el saco y descubrir su contenido, se descubre la trampa, entre el holgorio y la rechifla general, con el consiguiente mosqueo del embromado.

   Otras veces, se lleva al embromado con un saco y se le pone delante del agujero de una valla, diciéndole que a través del mismo saldrá el gambusino, caerá en el saco y así lo cazará. Después de varias horas nocturna de espera, a través del agujero, le suelen soltar desde el otro lado, un conejo, un pollo, etc... El embromado regresa contento al pueblo con su preciado trofeo (después de toda una noche de espera), se le proporciona un palo (para matar al gambusino cuando salga del saco), y se le advierte de la peligrosidad del animal, pero al abrir el saco y descubrir lo que sale del mismo, su sorpresa es mayúscula, y las risas contagiosas de los presentes, le hacen ver la realidad de la broma.
 


 

 

 


 

 

 

LA ROMERÍA DE LA VARSE DE LA NOGUERA.- En este pequeño caserío anejo a La Codosera se celebra el 16 de Julio, una interesante peregrinación, con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Carmen. Desde la salida del sol, se desplazan hasta el lugar señalado numerosos tractores y carrozas engalanadas. Una vez en el sitio adecuado, se pasea en procesión a la Virgen titular. También se realizan diversos concursos infantiles y otros actos para mayores. Después, tiene lugar la celebración de una concurrida verbena que se prolonga hasta altas horas de la madrugada. Esta fiesta es amenizada por orquestinas tanto españolas como portuguesas. Los festejos duran tres días. La Asociación Amigos de la Varse, es la encargada de la realización de estos eventos.



 

 

 

 


 

 

LOS QUINTOS.- Esta vieja tradición (hoy desaparecida por la supresión del servicio militar obligatorio), se celebraba en La Codosera el 8 de Diciembre con el sorteo a quintas de los mozos del pueblo. Los quintos recorrían las casas del vecindario, recogiendo chorizos, pollos y otros donativos con los que realizaban una convite que se celebraba el 1 de Enero del siguiente año. En diversos lugares, se corrían gallos (desde el sorteo hasta la incorporación a filas), así como, se celebraban comidas familiares cuando el quinto se tallaba, verbenas, procesiones, etc.. Las canciones que se entonaban, tenían un aire entre melancólico y pícaro.

   Ejemplo:

   "Los quintos cuando se van,
    a sus novias les encargan,
    que no se dejen meter,
    las manos bajo la enagua."
 

 

 

 

 

LAS BODAS.- Era un acontecimiento muy esperado y deseado en la localidad. Antiguamente duraban hasta tres días. Para ello, se confeccionaban y almacenaban toda clase de alimentos, suficientes para agasajar a familiares e invitados, durante las vísperas de la boda, en el banquete nupcial y en la tornaboda. Durante estos tres días, se celebraban comidas y se hacían bailes, que denominaban "descantes", al son de las acordeones de los músicos.

   Por otro lado, cuando una pareja se separaba o volvía a juntarse, aquella noche los mozos les daban una sonora serenata con campanillos y otros instrumentos de percusión. Lo mismo sucedía si uno de los casados (o los dos), eran viudos, esta serenata es conocida con el nombre de "echar las mariquillas".
 

 


 

EL BOLLO.- El Domingo de Resurrección, todas las familias se desplazaban hasta "La Isla" y allí, en un día de asueto, consumían "El Bollo". Esta fiesta tenía varios fines. Por un lado, terminar con los dulces sobrantes de la Semana Santa. Por otro, resarcirse de las penitencias cuaresmales y, finalmente como compensación a las mujeres que no pudieron asistir a las carreras de "El Aleluya", al ser antiguamente esta fiesta exclusivamente para hombres.
 

 

 

 

 

 

 

LOS BAUTIZOS.- Después de haber bautizado al neófito, ya en el hogar, la madrina repartía caramelos, pequeñas monedas, peladillas, golosinas, etc..entre la numerosa chiquillería que se congregaba a las puertas del hogar del bautizado, arrojándolos a puñados sobre sus cabezas, por lo que se producía una pugna entre ellos por hacerse con alguno de aquellos regalos. Con el fin de excitar la generosidad de la madrina los niños cantaban a coro:

   "Madrina pelona,
    chuchurubía,
    o nos das caramelos,
    o se muere la cría".

   A los adultos se les obsequiaba con refrescos, bebidas y dulces hechos para esta celebración.
 

 

 

 

 

LOS ENTIERROS.- Desde el momento del fallecimiento, hasta el entierro, familiares, amigos y acompañantes del difunto, permanecían junto al cadáver, velándolo toda la noche con grandes manifestaciones de dolor. Durante la penosa vigilia se repartían entre los asistentes, dulces y café. Una vez terminado el velatorio, los hombres se ponían en la puerta de la casa y recibían "la cabezá", que era el acto de dar el pésame, pasando los asistentes ante los familiares y, a la vez que les hacían una respetuosa inclinación de cabeza, les daban la mano y les decían unas palabras de consuelo. Las mujeres solían hacer el mismo acto, dentro de la vivienda, aunque hoy en día esta separación no es tan estricta. Luego se celebraba una misa de difuntos, en donde los hombres permanecían de pie, como muestra de virilidad, galantería y deferencia hacia las mujeres, que permanecían sentadas durante toda la ceremonia reprimiendo, a duras penas, su dolor.

Pedro Cordero Alvarado

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