Bienvenidas sean, gentes de
La Codosera
y de más allá de este bendito lugar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 MAJADA VIEJA.- Se encuentra situado sobre la margen izquierda del Río Gevorete, en un tramo donde este discurre encajonado entre las Sierras de La Lamparona y Pan de Trigo. No hemos encontrado testimonios referidos a su fecha de construcción ni de su funcionamiento.

   La obra presenta todavía un aspecto muy sólido. Los muros, de un grosor medio de 50 cms., se realizaron a base de piedra (pizarra y canto de río) unida con cal y recubiertos por ambas caras con una gruesa capa de este material mezclado con arena. La cubierta era a dos aguas pero, una vez abandonado, debió destejarse ya que no quedan restos de la techumbre. En su lado Norte presenta contrafuertes exteriores.

   Es un molino pequeño de una sola pieza ("sala molino"), de una superficie de unos 12 metros cuadrados. La levada o canal de suministro de agua, que viene de una represa situada a menos de 200 metros, atraviesa la construcción en sentido Oeste-Este. No hay señales de que esta construcción hubiera estado cubierta, al menos en su tramo occidental. La entrada se hace a través de un agujero practicado en la base del muro y la salida aprovecha el mismo hueco de la puerta.

Majada Vieja. Alzado

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

Majada Vieja. Planta

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   El paso del agua divide en dos el espacio. La de la la parte derecha, mirando aguas abajo, está ocupada en su mayor parte por un poyo corrido donde se instalaba el alfanje. El agua pasaba a través de un hueco en la base del muro, y a través de una compuerta discurría hasta la bóveda donde giraba el rodezno que movía el único juego de piedras de que disponía. La cuba y la bóveda forman un solo cuerpo, y no se han encontrado restos del bocín, paraera, ni del alivio. Abandonado el molino, la entrada de agua hacia la bóveda, se encuentra taponada con piedras y el agua discurre por la levada en dirección a unas huertas próximas. En el lugar donde estaban las piedras y sobresaliendo del muro, se localiza una pizarra con una perforación circular en su extremo, cuyo posible uso sería el de cabria para levantar las piedras ya desaparecidas. En el mismo muro, cercana a la puerta de acceso, se encuentra una pequeña alacena con base de pizarra.

   El otro lado de la pieza está ocupado parcialmente por una estructura escalonada que pudo servir para almacenar costales de cereal o harina. En su extremo, próximo a la puerta, hay otro pequeño poyo casi totalmente tapado con piedras.

   Debió tratarse de un molino de uso ocasional ya que su acceso resultaba dificultoso. La única posibilidad de acceso era andando por un estrecho espacio que queda entre la levada y el curso del Gevorete.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 ACEÑA DE BACOCO O DE SICO PÍRIZ.- El nombre dado correspondía al lugar en donde se halla situado (caserío Bacoco), y al de su último propietario y molinero. Su estructura es bastante simple, con una "sala molino" rectangular rematada por una cubierta de una sola vertiente que se inclinaba sobre el río. Hoy no tiene tejas y solo queda un fino alero de placas de pizarra, sobre el que las tejas se asomaban al vacío. La obra está realizada con piedra y cal. Exteriormente se recubre con un enfoscado de cal y arena. La entrada se hacía a través de una puerta colocada en su costado sur.

   Traspasada la puerta, un amplio banco de mampostería ocupa todo el lateral izquierdo de la pieza. A la derecha, y con el pavimento más bajo, se disponía de un único juego de piedras de granito. En la actualidad estas piedras se encuentran en la vivienda de uno de los hijos del molinero. Se puede ver la rueda dentada, de madera, que transmitía el movimiento a la piedra, y que a su vez lo recibía del eje que sostenía la rueda vertical accionada por el agua, situada en la parte externa del molino. Colindante a esta estructura se encuentra aún en pie el soporte sobre el que giraba la rueda de la aceña. Esta era impulsada por el agua que caía sobre ella procedente de una acequia o levada. Antes de llegar al molino, el canal servía para regar una estrecha y fértil huerta. Pasada esta, la conducción tiene una compuerta que permite desviar el caudal hacia el río o hasta el molino.

   Debido al desnivel existente, el conjunto está mucho más elevado en la parte que da al río, y apoya sus muros sobre afloraciones pizarrosas. En esta zona el recubrimiento exterior de cal es mucho más fuerte, con objeto de protegerlo de la acción corrosiva de la corriente.

   La aceña estuvo en funcionamiento hasta los años 1954-55 (según el hijo del molinero Francisco Píriz). Se molía de todo (trigo, arroz, pimientos, etc..), y a veces se trabajaba en clandestinidad y por la noche, para evitar la presión y vigilancia de la Guardia Civil y de los inspectores del Estado.

   La aceña empieza difundirse en la época medieval debido a la influencia islámica, y constituye un molino hidráulico más evolucionado que el rodezno. También se debe este tipo en la región a influencias recibidas de Portugal.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 CASAS DE LA RAYA O LA RABAZA.- Es el primer molino localizado en el río Gévora, en la parte baja del caserío de La Rabaza y próximo a la margen izquierda del río. El molino se abastecía de agua a través de la desviación de una acequia de manera que, después de atravesar la cuba y salir por la bóveda, iba a parar al curso fluvial de forma casi perpendicular. La levada y la cuba se encuentran ocultas por la colmatación de sedimentos naturales y la basura depositada por la mano del hombre.

 La estructura de la construcción es de pizarra rematada por una cubierta de tejas de una sola vertiente. Se entra a través de una puerta de escasa altura. En su interior a la izquierda se encuentra el alfanje sobre el que descansa su único juego de muelas. Se trata de una piedra de sílex (tipo "frances"), oculta, como todo lo demás, bajo sacos, cajas y pertrechos propios de un trastero o almacén. El aspecto general es bastante humilde, dejando ver bajo los desconchones de cal la pizarra parda y fibrosa propia de la tierra.

La Raya

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   A diferencia de los otros molinos, este conserva su techado. Acabada su vida como molino, su uso se dedicó a vivienda-taller de Avelino Fuertes (zapatero artesano). Al marcharse el artesano, el antiguo molino pasó a convertirse en almacén. Gracias a ello se conserva todavía.

 


 

 

 

 

 JOAQUÍN RODRÍGUEZ O FRONTERIÑA.- Fue un molino con mucha actividad, al que acudían a moler gentes incluso de Portugal y de zonas situadas al norte de la Sierra de la Calera, como "Jola" y "Mayorga".

   Quedan de él la acequia, la cuba y la salida de la bóveda. Sobre lo que fue el molino se levanta ahora una moderna vivienda de recreo. Solo sabemos del molino a través de informadores. Estos nos cuentan que el molino contó con dos juegos de piedra.

   Tenemos constancia de su gran labor, por un cuaderno que perteneció a Manuel Rubio Mero, vecino de La Codosera, donde durante algo más de diez años (2 de Junio de 1912 a 10 de Enero de 1923), apuntó en él todo lo relacionado con la administración del molino, la tierra y el ganado (entrada y salida del grano, aceite, vino, etc..). Por él sabemos cosas curiosas, como el precio de algunos productos agrícolas en aquellos tiempos:
- 1 fanega de trigo en 1912, 50 Pts; en 1914, 56 Pts; en 1919, 60 Pts., etc.....

 


 


 

 

 

 


 

 

 

 

 


 

 

 


 

 

 

 

 JOSÉ SECO O CENTENA.- Ubicado sobre la margen izquierda del Gévora, debió ser uno de los molinos más modernos en cuanto a su fecha de construcción.

 Para su funcionamiento, recibía el agua de una acequia, que daba servicio, media sendas compuertas, a los dos juegos de piedras con que contaba. Antes de llegar al molino, la canalización sirve todavía para regar unas huertas inmediatas.

 Las cubas fueron en parte talladas en la misma pizarra del terreno y las bóvedas, troncocónicas por aproximación de hiladas de pizarra, descansan también sobre la misma roca que fue rebajada en algunas zonas para permitir la instalación de los rodeznos. Estos han desaparecido, pero en la "sala molino" aún se conserva incompleto uno de ellos. Es una estructura circular de hierro en la que encajaban treinta y dos paletas o sálivas de madera. El diámetro del rodezno era de 1, 70 metros.

José Seco o Centena

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   La "sala molino", es rectangular, destejada y con piedras unidas con cal. Está recubierta al exterior con una gruesa capa de cal y arena, e interiormente con cal blanca. Es una sala con dos puertas, una en el centro de su lado oeste y otra en el este, ligeramente desviada hacia la izquierda. Dos amplias bancadas recorren el interior ocupando los lados mayores de la habitación. El de la derecha, según se entra por la primera de las puertas citadas, es en realidad la base de los alfanjes sobre los que trabajaban las piedras. La obra es de mampostería recubierta de lajas de pizarra negro azuladas. En él aparece una piedra de granito inutilizada que tapa parcialmente el orificio por el que asomaba el palahierro o parte superior del eje motriz. Junto a ella, en el suelo, están los orificios por donde discurrían la vara o lanza de la paraera y el tornillo de alivio.
 

Interior "sala molino". Alfanje"francés", cambales y rodezno con sálivas de madera

Foto: Luis Alonso Rubio Muñoz

 Sobre el mismo poyete se conserva aún un alfanje de obra que sirvió de base a otro juego de piedras hoy desaparecido. Es una pieza de cemento circular con un orificio en medio para permitir el paso del palahierro y tres más para fijar la piedra y evitar vibraciones. Es importado de Francia y presenta la marca de su fabricante en forma de emblema. Todo el alfanje, que presenta un diámetro de 1,20 metros, es de cemento y reforzado con dos cinchos de hierro.

   El otro poyete servía para almacenar los costales de grano o harina, y presenta, junto a la puerta del fondo, un pequeño escalón. Está realizado con mampostería recubierta de pizarra.

   Junto al molino existe una casa de grandes dimensiones con dependencias auxiliares variadas (corralones, cuadras, pajares, etc...). Este fue uno de los molinos que estuvo operativo hasta hace relativamente poco tiempo, sin que se hayan encontrado datos sobre la fecha de su abandono.

 

 

 

 

 TÍA TREINTA.- Se localiza en la zona de "La Vega", recibiendo el nombre del apodo de su última propietaria.

   Se conservan sólo restos ruinosos de pizarra, que hacen difícil su interpretación. La acequia que le daba servicio ya no lleva agua. Al final de la misma se vislumbra parcialmente la entrada de una cuba casi totalmente oculta por sedimentos. El informador, Eduardo Fariña, asegura que el molino disponía de dos juegos de piedras, dato no corroborado por el hundimiento de la techumbre y parte de los muros sobre la "sala molino", y la gran acumulación de basura depositada por gran número de visitantes en esta zona del Gévora.

   Nadie consultado recuerda el funcionamiento de este molino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 LA VEGA.- Situado muy cerca del anterior, un poco más abajo y sobre la orilla contraria del río. Este molino se encuentra derruido, aunque aún persiste la vivienda del molinero. Funcionaba movido por el agua de una caudalosa levada sobre la que aún se siguen pagando los derechos de utilización. El agua sobrante regaba una huerta a espaldas del molino.

 Se conserva la estructura, sin techo, de la "sala molino", constituida
por una pieza, casi rectangular, donde trabajaban dos juegos de piedras, de las que se conserva "in situ" una solera de granito. La obra de
pizarra, está recubierta interiormente de cal y al exterior aparece la piedra desnuda mostrando un aparejo de buena calidad. En la entrada
de una de las cubas, se observa la presencia, como elemento constructivo, de un fragmento de granito que, por no ser material propio del terreno, cabe considerarlo como reaprovechado de otra obra anterior.

La Vega

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   El último molinero fue Manuel Silva Núñez, quien lo heredó de su padre Juan Silva Fernández. Este molino tuvo mucho movimiento y clientes variopintos. La esposa de Manuel, preparaba calderos de migas y fuentes de sopas de patatas o tomates, según la época del año, para obsequiar a sus clientes.

 

 

 

 JOAQUÍN GONZÁLEZ.- De este molino queda muy poco. Se encuentra un trozo de pared en la esquina de una huerta y la entrada de una cuba. La tradición es el único elemento que nos ha dejado entrever de la existencia del molino.

   Ni siquiera el señor Joaquín, que cuenta más de ochenta años, recuerda haberle oído comentar a su padre que su abuelo le hablara de cuando funcionaba el molino, por lo que nos hace suponer que su última molienda ocurrió hace más de cien años.

 

 LAS JUNTAS DE ARRIBA O DE CHOLA.- Construido un poco más abajo de la confluencia del Gévora y el Gevorete, circunstancia que ha dado origen al topónimo de "Las Juntas". Contó con dos juegos de piedras. Su estructura original ha sido sensiblemente alterada al construirse sobre él una vivienda de recreo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 LAS JUNTAS DE ABAJO O DE PETERRE.- Fue uno de los molinos de mayor actividad en su tiempo, dejando de moler hace aproximadamente unos treinta años. Sus últimos propietarios fueron los hermanos Vicente y Manuel Sánchez Cordero. El primero de ellos, conocido como "Peterre", dio también nombre al molino.

Peterre

 Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz
 La "sala molino" es una pieza rectangular en la que, en uno de sus costados mayores se disponen dos alfanjes para alojar las piedras. Sólo se conservan las soleras, ambas francesas. La más alejada de la puerta, única que dispone de rodezno bajo ella, sirve para alojar el eje que da movimiento, a través de un juego de ruedas multiplicadoras, a un generador eléctrico para uso doméstico.

 Las bóvedas son troncocónicas por aproximación de hiladas de pizarra.

   Su actual propietario, Joaquín del Solar, ha conservado lo que quedaba de él y lo ha acondicionado como vivienda.

 

 

 

 

 

 TAPADA DE LOS CEREZOS O DE LOS PIERNAS.- Los restos que aún quedan en pie, hacen difícil su identificación como molino. Emergen del suelo montones informes de pizarra con tierra, parcialmente tapados por la vegetación. Se aprecia la entrada de una cuba y se puede intuir la existencia de un canal casi cegado, que llevaba el agua a la construcción.

   Se construyó bastante alejado del río, por ser la zona plana y sujeta a inundaciones cuando el río venía crecido.

   Estuvo funcionando hasta el año 1936. El actual propietario del molino, Justo Rodríguez, vivió en su infancia algunos años en él. Ya por aquellos años el molino no funcionaba y la "sala molino" se utilizaba como cocina. El único juego de piedras que tenía había sido trasladado al molino de "Peterre".

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 EL DUQUE.- Debe de ser uno de los molinos más antiguos y el único que sigue funcionando, en gran parte gracias a la labor de restauración y mantenimiento llevada a cabo por su actual propietario Justo Rodríguez quien contó con la ayuda de José Viles, más conocido como "Gerónimo". Su construcción debe ser posterior a 1509, fecha en la que el II Duque de Alburquerque concede una serie de beneficios a los habitantes de La Codosera.

 Su estructura ha sufrido muchos cambios a lo largo de los años. No sabemos si el edificio, tal y como hoy se levanta, se corresponde en su planta con la original.

 En algunas zonas de la obra se observan materiales reaprovechados,
como sillares de granito, también abunda escoria de fundición y también
se localizan restos romanos, y se sabe de la existencia de una necrópolis
de inhumación tardorromana o visigoda. También se ubica en la zona,
hasta su derrumbamiento, el llamado "puente romano", que unía ambas márgenes del río Gévora.

Molino del Duque

Foto: Jose Eugenio Caballero Zamora

   La sencilla arquitectura está compuesta de muros de pizarra recubiertos parcialmente con cal en su parte exterior, mientras que el interior se muestra recubierto en su totalidad. Los materiales básicos que se emplearon en su construcción fueron: la pizarra del terreno unida con cal, el ladrillo macizo, tejas y granito. La edificación se compartimenta en cuatro espacios de diferentes tamaños según el uso, acabado y tamaño.
 

Molino del Duque. Construcción

 Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz
 La entrada se efectúa a través de una puerta sensiblemente más estrecha que otra anterior a la que se le redujo su vano colocando ladrillos unidos con cal y que da paso a una estancia entrelarga que se empleaba como cuadra y lugar de carga y descarga de los costales. El piso resulta irregular, y pensamos que no formaba parte de la obra original, sino un añadido posterior a la misma. Sobre la puerta de unión con la habitación contigua, se haya grabada una inscripción en cursiva "Molino Figete".

   La sala a la que se accede a través de esta puerta si creemos pertenece a la obra original. Es una pieza cuadrangular revestida en su interior por cal con sucesivas capas superpuestas. Se debió de utilizar como desahogo para el servicio del molino. El suelo está más cuidado, con un parcheo de arena y cal que nivela las pizarras del suelo. Ante el muro situado frente a la puerta hay un poyo corrido, recubierto de pizarra, que se usaba para colocar sobre él los costales y preservarlos así de la humedad. A la derecha de la puerta, empotrada en el suelo, hay una piedra granítica de molino, que se utilizaba para hacer fuego sobre ella. Entre esta y el muro que la separa de la "sala molino" se ve un sistema de ruedas multiplicadoras de hierro unidas por el mismo eje, que descansa sobre dos estructuras de ladrillo macizo. Estas ruedas servían para mover una máquina de descascarillar arroz y recibían la fuerza motriz a través de unas correas que colocaban en torno a una de las piedras volanderas del molino. Para el paso de las correas, se hicieron dos orificios cuadrangulares en el muro que separa ambas dependencias.
 

 La comunicación entre la pieza antes descrita y la "sala molino" se
efectúa gracias a una puerta rematada en su parte superior por un arco
de medio punto ligeramente rebajado. En el origen de este, y uniendo ambos lados de la puerta, se encuentra un travesaño de madera que era empleado para colgar de él la romana con la que se efectuaba el pesaje
de los costales.

 La "sala molino" es también una pieza cuadrangular. Su costado oeste está ocupado por un poyo corrido, más bajo y estrecho que el anteriormente descrito, también recubierto de pizarra.

Molino del Duque. Interior "sala molino"


 
Foto: Luis Alonso Rubio Muñoz

   En el lado opuesto de la habitación hay otro poyete, al que se accede por un escalón bajo practicado en su parte central, donde están los alfanjes que servían de soporte a los dos juegos de piedras de que constaba el molino. Hoy solo se conserva uno de estos (el más cercano a la puerta). El piso de pizarras y granito, está muy bien conservado. La zona del harinal (donde cae la harina), está sensiblemente rebajado. Los muros presentan varias capas de cal, en los que aún se pueden apreciar algunas líneas verticales, grabadas toscamente, donde el molinero hacía anotaciones correspondientes a la contabilidad de los costales molidos. Existe una pequeña ventana en el muro que separaba los dos juegos de piedras, que además de iluminar el interior, servía para controlar el caudal de agua que salía por las bóvedas. La techumbre de esta sala resulta sensiblemente más baja que la del resto del edificio.
 

Molino del Duque. Rodezno, Paraerao
y salida del Bocín

Foto: Jose Eugenio Caballero Zamora

 De los dos juegos de piedras que tuvo en su día, como ya dijimos, sólo se conserva uno. La piedra fija o solera de ambos es de granito. La superior del que está completo es de las denominadas "francesas" y se acciona por el movimiento que le transmite el eje motriz conectado con el rodezno. El actual propietario, tuvo que colocar un árbol nuevo, tanto la maza como el palahierro y otro rodezno. El que en la actualidad acciona el molino procede, lo mismo que algunas otras piezas del molino del Sastre.

 El agua viene desde la "pesquera del Duque", a través de una levada, situada tres kilómetros aguas arriba.

   Destruida la levada original, realizada a base de pizarras, ha sido sustituida por otra de cemento más alta. Junto al molino, se abre en dos brazos para dar servicio a ambas cubas, en cuyas entradas hay unas rejas o rastras para evitar entrada de cuerpos extraños que pudieran dañar el bocín o el rodezno.

   En la "sala molino", el juego de piedras aún en funcionamiento, se encuentra rodeado de cambales o guardapolvos que evitan en lo posible la pérdida de harina por espolvoreo. Enfrente se haya la canaleta para que la harina caiga sobre la espuerta o costal colocado en el harinal. Junto a esta asoma la vara metálica que controla la paraera. Al otro lado de las piedras está el tornillo de alivio, conectado con el puente de madera sobre el que descansa el rodezno.

   Sobre un caballete de madera de cuatro patas, descansan las tolvas grande y chica. La primera en forma de pirámide truncada e invertida realizada en corcho y con una capacidad aproximada de una fanega. En su parte superior se encuentra la sonaja.

   La tolva grande deja caer el grano, a través de su abertura inferior, sobre la tolva pequeña. Para evitar el grano se acumule y deje de caer con un ritmo regular, la tolva pequeña recibe un constante movimiento de vaivén que le proporciona el atracador, mazo de madera que salta sobre la volandera accionado por los radios de esta. Aquel está unido por un travesaño de madera a la tolva pequeña comunicándole así el movimiento. De esta forma se asegura la caída del grano en el ojo de la volandera para ser molturado. Para descascarillar arroz se coloca entre ambas piedras una plancha circular de corcho, pues el contacto con ambas piedras lo reduciría a polvo.
 

Molino del Duque.
Conjunto molienda "en la "sala molino"
 

Foto: Luis Alonso Rubio Muñoz


Foto: Pedro Cordero Alvarado

Molino del Duque.
Conjunto molienda con tornillo de alivio
 

Foto: Luis Alonso Rubio Muñoz

Foto: Jose Eugenio Caballero Zamora

   El conjunto del molino se completa con una pequeña estancia, rectangular y muy estrecha, situada junto a la "sala molino". El acceso se realiza mediante una abertura practicada en el muro con posterioridad a la obra original. El fin para el que fue realizada no está clara, aunque se apunta a que pudiese ser un troje o almacén (hoy en día se usa como trastero).

   El Molino, no contaba con cabria ó grúa para levantar la piedra volandera para su picado o sustitución, por lo que el proceso a seguir era:

  Primeramente se acciona el tornillo de alivio para separar ambas piedras
lo más posible. A continuación se coloca una cuña de madera, y con ayuda de una palanca de hierro, se va levantando la piedra para ir introduciendo cada vez cuñas de mayor tamaño. Cuando la separación lo permite, se coloca entre ellas el "rodillo de los mil kilos", denominado así por ser este el peso aproximado de esta piedra cuyo diámetro es de 1,19 metros. El rodillo es una pieza cilíndrica de madera con una escotadura central. El siguiente paso consiste en introducir un palo largo, a modo de palanca,
por el ojo de la piedra y con la ayuda del rodillo irla arrastrando poco a poco sobre la solera hasta el borde del alfanje. Auxiliándose con otros palos comienza entonces a bajarse, con sumo cuidado, sobre el harinal.
Se procede después a su volteo para picarla con ayuda de la maceta. Para colocarla de nuevo en su sitio se desarrolla el proceso en sentido inverso.

Molino del Duque. Proceso de volteo de las piedras


 
Foto: Luis Alonso Rubio Muñoz

   Este molino se ha conservado y salvado de la destrucción gracias a la pericia y tesón de una persona que lo mantiene vivo gracias a su propia iniciativa particular. Como detalle curioso, nos cabe señalar que en la huerta aneja se ha sembrado arroz, para que los visitantes observen sobre el terreno como se descascarillaba este cereal en estos viejos molinos, durante los pasados tiempos.

 

 

 SEÑOR DIONISIO.- Era uno de los molinos que ocupaban las denominadas "vegas". Se alimentaba con la levada procedente del "Molino del Duque". Debió de moler como mucho hasta los años treinta o cuarenta. Estando en funcionamiento el acceso al mismo era muy dificultoso (para llegar a él había que bajar una pronunciada pendiente, que se hacía más incómoda para los animales de carga cuando tenían que subirla cargados con los costales). Fue abandonado y derribado parcialmente para aprovechar el terreno como huerta.

 


 


 

 

 


 

 EL PUENTE O DE LOS RUBIO.- Este molino estaba situado en el extremo de la denominada "Tapada del Puente", junto al localmente conocido como "Puente romano". Era un molino pequeño, de pizarra y cal. Su estructura estaba dividida en dos espacios. Cerca del lugar (sobre los años setenta), y una vez el molino abandonado, se construyó un chalet. En la cocina de la casa construida por la familia Rubio, sobre 1917, en el pueblo, se colocó una de las piedras de granito (seguramente ya inservible), que habían trabajado en el molino. Se trata de la muela de mayor tamaño de cuantas hemos localizado en La Codosera ya que presenta un diámetro de 1,30 metros.

   Originalmente el molino tomaba el agua de una pesquera existente algo más arriba de su ubicación, pero esto trajo problemas de inundaciones de "Las Vegas", cuando embalsaba agua, por lo que hubo de destruirse la citada pesquera. Su desaparición pudo deberse a su proximidad al río que todos los años, con sus avenidas, lo inundaba provocando en ocasiones cuantiosos desperfectos.

   La última fecha de la que hay constancia de su funcionamiento se remonta al año 1917 (aunque informadores nos aseguran que estuvo trabajando por lo menos hasta antes del año 1940). El funcionamiento era de manera intermitente y su uso era la de moler el cereal para la familia. Su último molinero fue Joaquín Serrano.

 

 

 

 

 

 

 BAO PENACHO.- Se localiza muy próximo al cauce del río, en una zona llana y expuesto a las inundaciones. Solo se puede ver hoy en día la entrada de una cuba, seguramente la única de que dispuso. La obra es muy sólida, cuadrangular, y de altura aproximada de unos 1,10 metros, reduciéndose paulatinamente hasta llegar al bocín. en el interior de la cuba se emplearon distintos tipos de materiales. La parte superior es de placas y pizarra, los laterales de guijarros recubiertos con arena y cal y el piso es también de guijarros. El final, antes de llegar al bocín, es en todas las caras de pizarra. De la "sala molino" no queda nada y en lugar donde supuestamente estuvo, se levanta ahora un tupido cañaveral.

   El molino se alimentaba a través de una magnífica acequia realizada con guijarros unidos y recubiertos al interior del canal con cal. Atraviesa una zona de huertas y se emplea todavía para el riego de los predios inmediatos.

No se conserva memoria de su funcionamiento e incluso su denominación resulta confusa.


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 CABALLERO O ZAHURDÓN.- Está ubicado en la zona de contacto entre las huertas y la repoblación de eucaliptos llevada a cabo a mediados de la década de los años 60. Perteneció a la familia de los Caballero, vecinos de La Codosera, quienes lo mantuvieron en funcionamiento hasta hace aproximadamente unos sesenta años. Después se empleó el edificio para guardar ganado y como refugio ocasional de pastores.

   Se trata de una obra de tamaño mediano, con su estructura de pizarras unidas con cal y barro y con un revoco interior de cal. El techo ha desaparecido, así como parte de sus muros. El edificio lo componían tres estancias de distintos tamaños, siendo la mayor de ellas la "sala molino". Al estar todo recubierto de maleza, se nos hace difícil interpretar la obra. Aún así, se puede apreciar un poyo corrido que ocupaba todo el flanco sur de la pieza y que sirvió de soporte a los dos juegos de piedra.

 En el lado opuesto se observa una estructura semicircular, a modo de túnel, realizada en ladrillo y que se corresponde con una de las cubas. Cerca de esta, una plataforma escalonada oculta la otra cuba. La habitación disponía de dos ventanas, una en su lado oeste y otra,
pequeña y orientada al mediodía, sobre uno de los juegos de piedra y
que serviría para controlar el caudal que salía por las bóvedas. En el exterior de la pieza se localizan las entradas de las cubas. Son dos construcciones abocinadas, de ladrillo, recubiertas exteriormente de
cal y arena.

Zahurdón

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   De la "sala molino", y a través de una puerta localizada junto a su esquina noreste, se accede a otra pieza, casi cuadrada, que ha perdido parcialmente sus muros. En el situado en su costado norte hay una puerta que la comunicaba con la pieza contigua. Esta es una habitación rectangular, con acceso independiente desde el exterior, que pudo servir de vivienda o alojamiento temporal del molinero.

   El molino recibía el agua de una levada excavada en el terreno y que aún hoy resulta visible. Al llegar junto al edificio, un muro perpendicular a este y situado entre la entrada de ambas cubas, dividía la corriente en dos. Este último tramo aparece recubierto de pizarras y cal para permitir un mejor acceso del agua hacia los rodeznos.


 

 

 LA CHANGARRILLA.- Su propio topónimo indica que fue un molino provisional, hecho con materiales perecederos, que se levantaba durante el verano para realizar la molienda.

   Junto a "La Changarrilla" se levanta una casa edificada, casi con toda seguridad, sobre lo que fue un molino hoy en día desaparecido. Se trata de una construcción relativamente moderna. No obstante, junto a ella pasa una levada, en la actualidad totalmente seca, que pudo servir para mover este ingenio.

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 

 

 

 LOS BATANES.- Los batanes eran edificios en cuyo interior se instalaban uno o varios mazos, movidos por la fuerza del agua, cuya finalidad era la de enfurtir paños y darles apresto. Su estructura era abovedada. Se localizan en La Codosera hasta tres batanes, sin excluir la posibilidad de que alguno de ellos se asiente sobre otro anterior, y de que también alguno se transformara posteriormente en molino harinero. No podemos dar fecha de la construcción de ninguno de ellos, pero nos atrevemos a atribuirle al mas moderno no menos de ciento cincuenta años. Los números I y II debieron alimentarse con la misma acequia que el molino de "La Changarrilla", mientras que el III lo hizo, hasta hace muy pocos años, gracias a una pesquera o represa, hoy desaparecida, existente aguas arriba y que siempre se conoció con el nombre de "Pesquera de la Chandarrilla".

 

 

 

 

 

 EL BATÁN I.- Lo único que nos permite ver en él los restos de un posible molino o batán anterior es la entrada de una cuba, casi totalmente cegada, existente en su muro norte. Actualmente es una cuadra y donde debieron encontrarse las salidas de las bóvedas permanece oculto por unas edificaciones posteriores que se levantaron allí. Lo que se conserva presenta una estructura rectangular de pizarras unidas a hueso.

El Batán I

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

 
 

 

 

 

 

 

 

 EL BATÁN II.- Está transformado en vivienda, no conservando nada que pueda relacionarlo con su antigua utilidad. En su flanco oeste se conserva la entrada de dos cubas, como así mismo dos antiguas puertas (cegadas en la actualidad). En la "sala molino", se encuentra una cocina. Bajo ella se ve la salida de las bóvedas, formadas por dos túneles abovedados de pizarra y canto de río. Donde estaban los rodeznos, afloran pizarras que emergen del suelo. La bóveda derecha (mirando desde el exterior hacia ellas), tiene un soporte o machón de pizarra en el centro. No se conserva ninguno de los rodeznos. En la de la izquierda se observa un bocín de piedra.

El Batán II

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   Los restos de este molino o batán, junto con el anterior, pertenecen actualmente a los hermanos Francisco y José Carballo Velo que viven en él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 EL BATÁN III O MOLINO DEL SASTRE.- Tiene una estructura abovedada de medio cañón como cubierta. La bóveda es de ladrillos, alternando con pizarra y canto de río, todo ello unido y recubierto con cal.

 La "sala molino", única pieza de la construcción, es rectangular con el lado estrecho opuesto a la entrada rematado de forma casi semicircular. El costado derecho de la sala está ocupado casi en su totalidad por un poyo corrido sobre cuyo extremo del fondo se abre una pequeña ventana. Otro poyo igual, se encuentra en la zona semicircular. En el lado izquierdo sobre una estructura de obra rectangular, estaban los dos juegos de piedras conque contaba este molino.

El Batán III

Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

   El más próximo a la puerta está compuesto por dos piedras artificiales, es decir, realizadas con trozos de piedra abrasiva unidas con cemento. a su lado están los agujeros de la paraera y el alivio. El otro juego no está completo, faltándole la solera y la volandera, francesa, se encuentra fuera de su sitio y recostada sobre uno de los poyetes. Frente a cada uno de los juegos de piedras se encuentra una pequeña ventana y entre los dos, uniendo los arranques laterales de la bóveda, un madero cruza de lado a lado la habitación. Este servía para sujetar la cabria utilizada para levantar las piedras.

   En un momento difícil de determinar, la obra original se transformó en molino. Los mazos fueron sustituidos por dos juegos de piedras y comenzó a desarrollarse su nueva actividad industrial.

   A la izquierda de la puerta de acceso una pizarra de grandes dimensiones, atravesada en el rincón, servía como base de la campana de una chimenea. Esta se dejó de utilizar cunado bajo ella se construyó un poyete de ladrillo que servía de soporte a un juego de ruedas multiplicadoras que, a través de una correa, recibían el movimiento de las piedras del molino y lo transmitían gracias a unos agujeros practicados en la pared a una máquina descascarilladora de arroz situada en la parte de fuera del edificio. Una pequeña alacena para guardar herramientas, en el muro junto a la puerta, completaba el mobiliario.

   Bajo la "sala molino" se disponen dos amplias bóvedas cuya salida es adintelada. No tiene rodeznos y el último fue trasladado junto con la descascarilladora de arroz, al molino del Duque.

   Al exterior, la obra se presenta con aspecto muy recio, con una fuerte capa de cal y arena, más gruesa en la parte que da al río. La cubierta es a base de tejas que se disponen sobre la parte superior de la bóveda. En uno de los extremos del tejado hay aún restos de un palomar, a los cuales se accede a través de pequeños escalones tallados en su pared.

   El agua la tomaba de la pesquera de "La Changarrilla". De aquí partía una caudalosa levada cruzada por un pequeño puente de ladrillo. La pesquera se destruyó a comienzos de los años ochenta. La levada y la entrada de agua a las cubas se llenaron de sedimentos, y el puentecillo se derrumbó.

   El molino estuvo en funcionamiento hasta los años 1975 ó 76, y su último molinero fue José Carballo, hijo del Señor Joaquín Carballo más conocido como "Bailabien", que simultaneaba su oficio con el de pastor.

Luis Alonso Rubio Muñoz

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