Bienvenidas sean, gentes de
La Codosera
y de más allá de este bendito lugar

 

   En La Codosera, tienen su nacimiento numerosos cursos de agua, como el Gévora, el Gevorete y el Codosero (este último formado por los regatos de La Pedrera y de La Mimosa. También goza de numerosos arroyos, regatos, fuentes y pozos, de manera que puede decirse que una de las mayores riquezas de La Codosera ha sido siempre la abundancia y calidad de sus aguas. Esto posibilitó además de la explotación de los regadíos, el nacimiento de numerosos molinos harineros, de los cuales las primeras noticias se remontan a principios del siglo XVI.

   La 1ª fecha que conocemos de la construcción del primer molino hidráulico en La Codosera, es sobre el año 1.509. Es posible que a partir de entonces se inicie la construcción del denominado "Molino del Duque". La titularidad y administración de este molino correspondía al Duque de Alburquerque, si bien, los permisos de explotación bajo el régimen de arrendamiento estaban cedidos a los habitantes de la zona. A este tipo de molinos, se les denominaba "bastardos".

Los molinos harineros eran abundantes y se repartían
a lo largo del río Gévora y su afluente el Gevorete.
Los había de dos clases: de rodezno y de aceña, según
estuviera colocada la rueda motriz, bien sea horizontal
o vertical.

La función no se reducía simplemente a la molturación
de cereales, sino que también se utilizaban para moler pimientos secos para extraer el pimentón, descascarillar arroz, etc..

Molino sobre el río Gevorete

Foto: Pedro Cordero Alvarado

   Los de rodezno eran más simples, y la rueda motriz giraba horizontalmente transmitiendo el movimiento a la piedra superior o volandera a través de un eje vertical. En cambio, los de aceña, son molinos cuya fuerza motriz la reciben de una rueda que gira, movida por el agua, dispuesta en sentido vertical y que a través de un eje transmite este movimiento a una rueda dentada que hace a su vez girar la piedra superior o volandera. Ello provoca que, según la disposición de los engranajes, esta gire a menor o mayor velocidad que la rueda.

   El número de piedras varía. Los hay con un juego ("Molino del Duque") y con dos juegos de piedras. Las piedras solían ser de granito ("zafra") y de sílex (de procedencia francesa, formadas por varias porciones o cuartos unidas entre sí por cemento y embutidas por uno o más cinchas metálicos, y que al ser de un material cristalino mucho más duro, aguantaban más tiempo sin ser picadas), pero no era extraño encontrarse con ambas en un mismo molino . Los que tenían dos juegos de piedras, las utilizaban simultáneamente, una para moler trigo y la otra para el pienso. Además, cuando se desmontaba una para el picado, la otra podía seguir funcionando. Las de granito eran las más antiguas, pero había que repicarlas con frecuencia y era muy costoso mover piedras tan grandes cuyo peso podía llegar a superar los mil kilos, y para eso se utilizaban cuñas, palancas y cabrias. Ejemplos de ello lo tenemos en los molinos de: El Batán III y el de "Majada Vieja".

   La estructura de los molinos de La Codosera era muy similar para todos ellos. Se trata, por lo general, de una construcción rectangular donde se instalaba la "sala molino". En ocasiones era una pieza simple, es decir, única ("Majada Vieja", "Aceña de Bacoco", "José Seco", "El Batán II y III"). Otras veces, el molino contaba con una pieza dividida ("La Vega", y "El Puente") o varias agrupadas bajo el mismo techo ("El Duque"). Si tenían más habitaciones, estaban destinadas a cuadra, troje, etc..Frecuentemente en los aledaños del molino estaba la casa del molinero ("La Raya", "José Seco", "Tía Treinta", "La Vega", etc..), aunque también podían aparecer como edificaciones aisladas ("Majada Vieja", "Aceña Bacoco", Joaquín Gonzalez", "Señor Dionisio", "El Puente", etc..).

   Los molinos se instalan con mayor o menor proximidad al cauce de los ríos, dependiendo de las corrientes y buscando siempre lugares donde no se produzcan inundaciones. El agua se captaba siempre aguas arriba, haciendo pequeños diques llamados "pesqueras", de las cuales se hacía variar un curso secundario y paralelo al río que recibe el nombre de "levada", "canal" o "acequia", y el agua sobrante se vertía al río o se aprovechaba en el riego de las huertas. Estas levadas en ocasiones estaban revestidas de piedras o con pizarras, y se limpiaban tras el paso de alguna fuerte riada.

   También, antes de llegar al molino, la levada tenía una compuerta que permitía aliviar el caudal ya sea hacia el río o en dirección a otra levada. Justo antes de entrar en las cubas, el agua atraviesa las "rastras" (rejas de hierro que impedían el paso a cualquier objeto arrastrado por la corriente y que pudiera pasar al bocín o al rodezno y deteriorarlos), para posteriormente pasar a la cuba (canalización descendente que se estrecha hacia su extremo). Si el molino tenía dos cubas, la levada se abría en forma de "Y" para dar servicio a ambas.

   Al final de la cuba aparece el "bocín" (especie de embudo que dirige el agua a presión sobre el rodezno). Estos solían ser de hierro, madera e incluso de piedra. Sobre su extremo inferior solía aplicarse una placa de hierro, tabla o trozo de pizarra denominada "paraera", cuyo fin era la de desviar el agua para que no incidiera directamente sobre el rodezno y evitar así que girase. La paraera se accionaba, con un cabo metálico largo desde la "sala molino". El rodezno se instala en la "bóveda", estructura longitudinal a modo de túnel ("El Duque" y "El Batán II") o troncocónica ("Majada Vieja", "José Seco", "Peterre" y "El Batán III"), por la que el agua salía hacia el río ("La Raya", "Fronteriña", "Tía Treinta", "La Vega", "Joaquín González", "Tapada de los Cerezos" y "El Batán I y II") o daba servicio a otro molino ("El Duque", "Señor Dionisio" y "La Changarrilla").

   El rodezno es una rueda con palas de madera o metálicas, denominadas salivas, que al girar por el efecto del agua que dirige sobre estas el bocín genera un efecto rotatorio que se transmite a través de un eje hasta la piedra superior o volandera. El eje consta de dos partes: maza, que es la que sale directamente del rodezno, y "palahierro" o parte superior que se inserta en la piedra de arriba o "volandera".

   En la "sala molino" se instalaban las piedras. La de abajo o solera es fija, mientras que la superior, "volandera", es la que gira.

Alzado de un Molino de rodezno "tipo", de La Codosera
 

1: Rodezno

2: Puente

3: Maza

4: Bocín

5: Palahierro

6: Paraera

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7: Alivio

8: Alfanje

9: Solera

10: Volandera

11: Caballete

12: Tolva

13: Poyo


Dibujos: Luis Alonso Rubio Muñoz

  
La solera descansa sobre el alfanje (estructura de obra sobre la que se fija la piedra para evitar así posibles oscilaciones que pudiesen ocasionar un desgaste irregular).

 

   En torno a la volandera se colocaba un aro metálico denominado "cambales" o "guardapolvo", que servía para evitar que, por espolvoreo, se perdiera parte de la harina. En el frente estaba la "canaleta" o "piquera" (chapa a modo de vertedor que permitía dirigir la harina hacia la espuerta o costal). estos se disponen sobre el "harinal" (ligera depresión que presenta  el suelo para recoger mejor el producto de la molienda). La harina que se caía se barría con una escoba de palma y se recogía con la "paleta" (tabla plana con uno de sus bordes afinado para recoger mejor y con un orificio para entrar el dedo pulgar similar al practicado habitualmente en las paletas de pintor).

   Sobre el juego de piedras, descansando en un caballete, se encuentra la "tolva" (receptáculo prismático, más ancho en su parte superior, donde se deposita el grano a moler). De la tolva grande pasaba a la tolva chica, colocada bajo la embocadura inferior de la anterior. De aquí va cayendo, poco a poco, sobre el ojo de la volandera de donde pasa definitivamente a ser molturado por las dos piedras. Se colocaba un avisador (balancín sobre el borde superior de la tolva grande), uno de cuyos extremos se introducía entre el grano en el borde superior de la tolva grande, y el otro extremo quedaba suspendido en el exterior, y sujeto a una pequeña esquila. Cuando bajaba el nivel del grano se liberaba el extremo que se encontraba en este, y el otro extremo por el peso de la campanilla, caía sobre la volandera que, al girar, producía un sonido que servía de aviso al molinero. Con ello se evitaba además, que la volandera pudiera "girar en seco" y que se dañara el juego de piedras.

   La construcción de los molinos de La Codosera era muy sencilla. Los materiales eran un tanto heterogéneos, pues se emplean los materiales del terreno: pizarras, cuarcita, ladrillo, granito, cantos rodados, trozos de roca, et..En el exterior, pueden tener cal morena o piedra desnuda. En el interior se blanqueaban con cal, o se dejaban "en bruto". El techo se hacía a una o dos aguas, recubierta de tejas, y con el alero a base de planchas de pizarra. Solamente "El Batán III" presenta en su estructura interior una bóveda, rematada en su exterior con tejas en cuyo extremo figura un gracioso palomar. Los molinos presentan solidez en sus edificaciones.

   Los molineros, controlaban las actividades cotidianas. Realizar la molienda, reparar y construir en ocasiones el molino. Además, picaban las piedras y hasta ejercían de hortelanos en tierras anejas. El oficio resultaba rentable en aquellos tiempos. Los gastos eran pocos y los beneficios muchos. En ocasiones para aprovechamiento animal, se molturaban también algarrobas, garbanzos y otras legumbres. El molino tenía asegurado el suministro de agua con preferencia sobre los hortelanos. Por tanto, la almoceda (derecho a la toma de agua para regar), estaba supeditada a las necesidades del molinero.
 

 El molinero, podía unilateralmente decidir sobre el precio de las "maquilas" (medidas, que eran más o menos de 3,5 0 4 Kgr. por fanega de trigo molido) y por lo general utilizaban la picaresca para aumentar sus ganancias, como la de mezclar tierra con harina, o aumentar el peso del costal mojándolo, también mezclar harina de centeno con la de trigo y hasta hubo casos de cobrar el 50 % de lo molido en concepto de maquila. En La Codosera se decía antiguamente que un molino harinero producía tantos beneficios como la mejor de las fincas.

Molinero

Foto: Pedro Cordero Alvarado

 

Plano de los molinos de La Codosera
 

1: Majada Vieja

2: Aceña de Bacoco o de Sico Píriz

3: Casas de la Raya o la Rabaza

4: Joaquín Rodríguez o Fronteriña

5: José Seco o Centena

6: Tía Treinta

7: La Vega

8: Joaquín González

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9: Las Juntas de Arriba o de Chola

10: Las Juntas de Abajo o de Peterre

11: Tapada de los Cerezos

12: El Duque

13: Señor Dionisio

14: El Puente o de los Rubio

15: Bao Penacho

16: Caballero o Zahurdón

17: La Changarrilla

18: El Batán I

19: El Batán II

20: El Batán III o Molino del Sastre

    Los dos primero se hayan situados en el cauce del río Gevorete, estando los demás en el río Gévora.
   Análisis y características de cada uno de ellos: IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS  IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS IR A CARACTERÍSTICAS DE LOS MOLINOS

  

   Los molinos constituían un negocio saneado y rentable. Su momento de declive, coincide con la aparición de las modernas fábricas de harina, que llevaron a su crisis y desaparición.

   En La Codosera, la fábrica de harina que se instaló pudo ser antes de 1919. Con posterioridad su propietario adaptó una turbina con la que, de manera casi artesanal, se suministraba fluido eléctrico al pueblo. La electricidad era muy pobre y la turbina solo funcionaba mientras hubiera agua en la pesquera de "Majada Alta", su fuente de suministro.

   Con la aparición de esta fábrica los molinos entraron en crisis y aunque muchos de ellos se resistieron, acabaron cerrando, aunque tras la Guerra Civil algunos vuelven a la actividad moliendo incluso de manera clandestina y por la noche para evitar la visita de los inspectores o de la Guardia Civil. Los que tenían autorización para funcionar, falseaban las cifras de la entrada de trigo y salida de harina, y los molineros aumentaban el precio de las maquilas para compensar el riesgo.
 

 Ante estos abusos llevados a cabo por determinados molineros (no todos, por supuesto), en algunas casas, sobre todo en el campo, comienzan a utilizarse pequeños molinos manuales constituidos en ocasiones por viejas muelas circulares romanas. Con ello y en la intimidad de la vivienda, se consigue escapar a la fiscalización llevada a cabo por el Estado y se tiene harina con la que fabricar el pan que se cocerá luego en el horno doméstico

Molino manual y tradición romana.

Foto: Luis Alonso Rubio Muñoz

   Levantadas las prohibiciones, los molinos caen ya en una crisis de la que no se recuperarían jamás. Quedan ya muy pocas familias en La Codosera que aún amasan y cuecen su pan en casa (aunque todavía quedan algunas), y los viejos molinos dejaron de funcionar para siempre.

Luis Alonso Rubio Muñoz

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