Bienvenidas sean, gentes de
La Codosera
y de más allá de este bendito lugar

 

   Como viene siendo habitual en casi todos los pueblos de Extremadura, las tradiciones, usos y costumbres que se relacionan en La Codosera se han ido transmitiendo a través de los tiempos de padres a hijos por tradición oral, sin que se tenga constancia de documentación hallada al respecto. Actualmente en La Codosera, se celebran un buen número de festejos, de los cuales citaremos por su importancia y tradición:

 

 

FIESTAS DE LA CODOSERA.-

 

 

   Las ferias y fiestas de La Codosera se celebran durante la primera quincena del mes de Agosto, que suele coincidir con los días 10, 11, 12 y 13 de dicho mes. Son las fiestas tradicionales del pueblo, que atraen a los emigrantes, forasteros y turistas, que así aprovechan sus periodos vacacionales. Durante todos los días, se celebran pasacalles de gigantes y cabezudos, conciertos musicales y verbenas populares, junto a fuegos artificiales.

   Se festejan en honor a San Juan (patrón del pueblo). Durante algun tiempo, las fechas de las celebraciones han ido cambiando, hasta llegar a las que ahora están vigentes y nos hemos referido con anterioridad.

   Hay festejos para niños y jóvenes, así como actos deportivos, musicales y folklóricos, desfiles, y multitud de cohetes y morteros, que culminan el último día con la quema de fuegos artificiales. No hemos de olvidarnos de uno de los actos principales de la fiesta, como es la de la elección de la Reina de las fiestas, acompañada de sus Damas de Honor, Miss Simpatía y Miss Elegancia.

 

 

FERIA DE SAN MIGUEL

 

 

   El día 29 de Septiembre se celebra la feria de San Miguel Arcángel, de carácter marcadamente agrícola y ganadero. Durante ese día tienen lugar diferentes actos de matiz popular: conciertos, desfiles de comparsas, etc.., a consecuencia del mal tiempo que suele hacer durante esta época del año, la celebración se ha cambiado al último fin de semana del mes de Julio. Este cambio ha tenido lugar también con el objeto de poder agasajar a los emigrantes que retornan al pueblo en la temporada estival.

 

 

EL ALELUYA

 

 

   Este acontecimiento tiene lugar en la noche que transcurre del Sábado de Gloria al Domingo de Resurrección. El acto (posiblemente se remonta a tiempos anteriores a la Guerra Civil), era festejado masivamente por la población y los grupos estaban formados principalmente por hombres.

   El Sábado de Gloria, en la misa que se celebra para anunciar la Resurrección de Jesucristo, donde los toques de la misma se realizan con "matracas", los vecinos suelen asistir a ella con "campanillos" (insonorizados los badajos con tela o papel) y permanecen en silencio hasta que el sacerdote anuncia con solemnidad la Resurrección del Señor. En ese momento, las campanas se alzan al vuelo y los codoseranos liberan y hacen sonar sus campanillos produciendo una gran algarabía en el interior del templo. Así mismo, en la plazoleta exterior de la iglesia, aguarda un gran número de personas que no han accedido al acto y, entonces irrumpen en alocado tropel en el interior del templo, haciendo sonar sus campanillos de todos los tamaños sin orden ni concierto, haciendo un ruido ensordecedor, pasando en algunas ocasiones hasta por encima del cuerpo del sacerdote. Este era antiguamente el acto oficial permitido por las autoridades, conocido como "Celebrar el Aleluya".

   Después venía la parte que antiguamente no estaba permitida, que era "Correr el Aleluya". Después de los actos en la iglesia parroquial del pueblo, los vecinos se diseminaban por las calles y sus entornos, haciendo alborozados sonar sus campanillos durante toda la noche, eso sumado a la ingestión de bebidas alcohólicas, producía destrozos y actos vandálicos, que eran perseguidos por las autoridades. Los vecinos capturados dormían esa noche en los calabozos y sus campanillos eran arrojados a un pozo.

   En la actualidad, todos los actos están permitidos, es una gran fiesta tradicional en el pueblo, no se producen destrozos, y participan en ella mujeres, niños, jóvenes y mayores.

 

 

LOS MAYOS

 

 

   En toda Extremadura se celebran el día 1 de Mayo "La Fiesta de los Mayos". En La Codosera se colocan pendiendo del dintel de los portales de las casas unos muñecos de tamaño natural, confeccionados con diversos materiales y cubiertos con viejos ropajes y con los más variopintos adornos. Estos peleles, tras recibir diversos presentes y homenajes, al final de la jornada son recogidos (y no quemados) y guardados para el año siguiente.

   El origen de la fiesta no está claro (mientras que unos la sitúan en los años de la Guerra de la Independencia, otros dicen que se puede remontar hasta la época greco-latina).

   Estos muñecos pueden llegar a representar una crítica, llena de humor y picaresca hacia temas candentes de la actualidad, convirtiéndose en una manifestación popular contra lo injusto y criticable.

   En La Codosera, sobre todo antiguamente se colocaban delante de los Mayos, mesas con bebidas (anís, coñac, etc..), y dulces, que eran degustados por los visitantes. En la actualidad, apenas se ponen dulces, pero si se colocan los Mayos, con los que suelen hacerse parejas de novios, de ancianos, familias, amigos, etc.., a la mujer solía hacérsela representar mediante una escoba y al hombre con una botella de vino entre sus manos. También el Ayuntamiento participa otorgando diplomas ha todos los participantes, así como organizando un tradicional concurso con el que se premia a los tres mejores Mayos presentados.

 

 

LA MATANZA

 

 

   En La Codosera, la matanza del cerdo constituye un suceso tradicional de carácter social de primera magnitud, no solo por la serie de productos que del cerdo se obtienen, sino por lo que el acto adquiere, por otra parte, dimensiones socioeconómicas dentro del tejido vecinal. Las matanzas comienzan en el mes de Noviembre y terminan a finales de Enero.

   El acto en sí, adquiere un hecho solidario, debido a que los vecinos, amigos y parientes colaboran unos con otros en los menesteres propios de esta actividad, bien prestándose los útiles necesarios: artesas, máquinas de picar carne, cuchillos, etc.., ya participando en las tareas del sacrificio del animal: sujetándolo, descuartizándolo, manejando la máquina de embutir o cualquiera otra diligencia que en un momento dado se necesite. Las mujeres se dedican a tareas diferentes y más delicadas que las de los hombres, tales como limpiar las tripas, aderezar con los guisos específicos cada clase de embutidos, a embaucharlos en las tripas con la ayuda de un pequeño canuto llamado "cornata", también atan las ristras de chorizo y les sacan el aire almacenado dentro de los hilos pinchándolos con alfileres, etc.. Durante todas estas actividades reina el buen humor, la camaradería, las fatigas y el sofoco de los trajines propios, se suavizan degustando de los exquisitos guisos que se cocinan para esta ocasión, platos que se aderezan con algunas partes del animal recién muerto, como son el magro, la jeta, las vísceras, etc.., los que se riegan con los buenos caldos de la región y con todo tipo de bebidas alcohólicas.

   Por la noche, la gente que intervenía en la matanza (antiguamente), se reunía alrededor de una lumbre y recitaban "cántigas", en las que solían intervenir parejas (de viejos o de jóvenes), a través de las cuales expresaban su estado de ánimo, sus sentimientos, declaraciones de amor, odio, etc.., hacia una persona o personas determinadas. Este acto se realizaba mediante canciones y parece ser de procedencia
portuguesa, o galaico-portuguesa.

 

 

 

ECHAR LOS SABAÑONES

 

 

   Tal costumbre consistía (porque hoy casi no se celebra), en que el día de la matanza se les regalaba a los muchachos, las carrilleras y otras partes menores del cerdo sacrificado para que fueran a comérselas al campo, asándolas. En el lugar escogido pasaban la mayor parte de este día de asueto y de festejo. Después, a la atardecida, regresaban al pueblo y, su diversión consistía en llegar a las casas y llamar a las puertas, de las personas o familias que no eran de su agrado para que les abrieran (llegando incluso en caso de que no obtener éxito, en fracturar alguna ventana), y por la abertura conseguida les arrojaban los desperdicios y sobras de su festín, tales como los huesos y otros desperdicios de la pitanza, restos sucios de los cordeles de atar los embutidos, recortes de las tripas, pimentón, puñados de sal, etc.., mientras prorrumpían el alborozado grito de: "¡Ahí van los sabañones!", o bien: "Sabañones tengo,/sabañones son,/aquí te los dejo/y me voy con Dios". Este acto podría significar, por el echo de arrojarle a la familia en cuestión, un maxilar sin carne, un oculto deseo de que pasaran hambre o les surgiera algún contratiempo. Seguidamente la pandilla salía corriendo de estampida, ante el enojo del embromado. En la actualidad, como dijimos antes, esta antigua costumbre, en la práctica, ha desaparecido.

 

 

 

LOS CARNAVALES

 

 

   Los carnavales en La Codosera siempre se han celebrado (aún en los años en los que estaban prohibidos). Duran tres días, domingo, lunes y martes de carnaval. Durante ellos se realizan diversos actos, pues hay desfiles de comparsas, murgas individuales, bailes de disfraces, exposiciones de fotos, etc.. y los actos se alargan unos días más.

   En el año 2003 se han pasado al viernes, sábado y domingo, manteniéndose el miércoles de cenizas.

   Durante los tres días que preceden a la cuaresma, se celebran concursos para premiar los disfraces más interesantes y, como dato curioso, podemos comentar que hace unos años ganaron el concurso con un disfraz muy singular, en el que dos hombres vestidos de gitanos, arreaban una burra que llevaba puesta unas bragas, dos pares de pantalones, cuatro zapatos, un sombrero y unas gafas. Después de pasear por el pueblo con su burra, la metieron en el baile, para que se deleitara con la música.

   La comida típica de los carnavales es el buche, pero, sin lugar a dudas, la expresión más popular de los carnavales se pone de manifiesto durante el entierro de la sardina.

 

 

EL ENTIERRO DE LA SARDINA

 

 

   El entierro de la sardina, en La Codosera, se celebra el Martes Santo (durante un tiempo se celebraba en el Miércoles de Ceniza).

   Ese día, parte desde la plaza del Ayuntamiento un cortejo variopinto de vehículos y participantes, vestidos con raros trajes confeccionados expresamente para intervenir en este acto con los que se disfrazan de curas, sacristanes, monaguillos, dolientes, plañideras, etc.., en tanto que otros copartícipes portan una camilla cargada con un monigote "murato", que se supone fallecido, al que se le acopla en la entrepierna un pene monumental realizado en corcho (pintado de color chillón), y se completa con dos patatas que simulan ser los testículos del yacente. Al muerto el acompaña un séquito que porta ristras de sardinas portuguesas atadas con cuerdas que cuelgan de los brazos de una cruz de madera. Una vez en orden todo el cortejo, comienza el desfile fúnebre que discurre por las calles más importantes del pueblo. La comitiva se detiene delante de los balcones, que se encuentran repletos de curiosos, y ante los espectadores/as, se descubren los abultados atributos del pelele, que se encentraban tapados por un trapo negro, a la par que los dolientes profieren una jocosa retahíla de frases altisonantes y de exclamaciones subidas de tono, todas ellas refiriéndose a la masculinidad del difunto.

   Al final del recorrido, se prende fuego al fantoche, y los participantes en la fiesta se regalan el paladar con sardinas asadas y sangría, en una caseta instalada en la plaza del Ayuntamiento en la que el cortejo fúnebre y banda municipal de música rendirá sus condolencias al recién fallecido carnaval.

 

 

CHANDAVILA

 

 

   Cada 27 de Mayo, se conmemora el aniversario de la aparición milagrosa de la Virgen de los Dolores, a la niña de 10 años, Marcelina Barroso Expósito, ocurrido en el año 1945. Todos los años, tiene lugar una peregrinación, festivo-religiosa, a la que concurren numerosas gentes de toda la región y Portugal. Entre los diversos actos, se celebra una misa rezada, ceremonia religiosa que se celebra con gran recogimiento por parte de los presentes y hermandades bajo el patronazgo de nuestra Virgen.

   Pero los actos de "Chandavila" propiamente dichos se celebran el último domingo del mes de mayo, donde también se celebra una misa mayor (concelebrada), que se ameniza con coros y la actuación de una banda infantil. Seguidamente se efectúa una procesión durante la que se pasea la Virgen titular por los amenos parajes que rodean el santuario.

   Luego, las gentes se esparcen por los alrededores, pasando el resto de la jornada de ocio en la compañía de su familia, amigos y conocidos. A la hora de comer se consumen las viandas que han portado al efecto y se mantienen en la zona los actos dentro de la devoción y el recogimiento que les son debidos. Por la tarde, después de efectuar el rezo del Santo Rosario en el interior del templo, los actos continúan hasta que los peregrinos asistentes regresan a sus hogares.

Pedro Cordero Alvarado

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